El Museo de Arte Moderno Chiloé no es un museo típico, se le llamó así porque fue el primero de su tipo en el país. Fue una idea que cruzó nuestras mentes y de pronto se hizo realidad. No fue el fruto de una planificación cultural ni de una política descentralizadora y menos fue la iniciativa de algún gobierno. En 1988, un grupo de personas enamoradas del Arte Contemporáneo decidimos dar vida a lo que estimábamos hacía falta en nuestro país.
Un Moderna Museet, un M.O.M.A, un espacio para albergar el Arte Contemporáneo que se estaba produciendo en el país y que nadie se preocupaba de rescatar y por lo tanto de valorar. En Enero de 1989, a pocos meses de haberlo imaginado, montamos la primera muestra del MAM Chiloé, en el "Internado San Francisco" de la ciudad de Castro, facilitado para su uso durante el verano y en ese par de meses cristalizaron las ideas. Todo lo que habíamos imaginado era poco, habíamos creado en una isla, a 1.200 kilómetros de Santiago, la ilusión de un Museo de Arte Moderno. La segunda muestra del MAM durante el verano de 1990 concitó la presencia de 180 artistas, de diferentes disciplinas y generaciones, cuyas obras fueron el comienzo de lo que hoy es su colección permanente. Creemos que fue la muestra panorámica de arte actual más grande que se haya realizado en Chile. En 1991 se realizó la tercera muestra del MAM en su propia sede del Parque Municipal de Castro, cedida en comodato por la ilustre Municipalidad. Se trataba de un viejo galpón abandonado, parte de un proyecto costumbrista diseñado por el arquitecto Isaac Eskenazi en los años 70, que no prosperó.
Gracias a la colaboración de la Embajada de Suecia, el galpón fue salvado de la destrucción, restaurado, modificado e inaugurado como sede del MAM en Chiloé. Desde entonces, y desde ese lugar, el MAM comenzó a operar como Centro de Arte Contemporáneo, independiente y gratuito, condición que mantiene hasta hoy, 2025, a 38 años de su creación.
