La Estación de Ferrocarriles de San Alfonso forma parte del antiguo trazado ferroviario Puente Alto-El Volcán, infraestructura clave para el desarrollo económico, minero y social del Cajón del Maipo durante fines del siglo XIX y gran parte del siglo XX. Este ramal permitió la conexión del valle con Santiago, facilitando el transporte de minerales, insumos industriales y pasajeros, y contribuyendo decisivamente a la consolidación de asentamientos humanos en la zona.
Con el progresivo declive de la actividad ferroviaria y minera, la estación cayó en desuso, iniciándose un prolongado período de abandono y deterioro estructural, situación común a muchos inmuebles patrimoniales del país. A pesar de su valor histórico, arquitectónico e identitario, el edificio permaneció por décadas sin un plan de conservación.
En el año 2012, la Organización Comunitaria Eduardo Astorga Barriga obtuvo la concesión de uso del inmueble por parte del Ministerio de Bienes Nacionales, iniciando un proceso ciudadano de recuperación, restauración parcial y reflexión colectiva sobre su rol en el territorio. Desde entonces, se han desarrollado diagnósticos técnicos, restauraciones de emergencia, articulación con instituciones patrimoniales y la formulación de un proyecto integral de puesta en valor, aprobado por el Consejo de Monumentos Nacionales.
Este proceso dio origen al Museo Estación San Alfonso, concebido como un espacio museal vivo, orientado a la exhibición, investigación y divulgación del patrimonio ferroviario, cultural, geológico y natural del Cajón del Maipo. La estación deja así de ser un vestigio pasivo del pasado para transformarse en un lugar de encuentro, aprendizaje y construcción de identidad, integrando a la comunidad local, visitantes y redes institucionales en un modelo de gestión participativo y sustentable, que proyecta su valor patrimonial hacia las futuras generaciones.
