La historia de nuestro museo comienza en una Navidad de 2019, cuando un Renault 4L, más conocido como "Renoleta", fue el regalo que unió a un padre y a su hijo. Patricio Lobo, junto a su padre, emprendió un emocionante viaje de restauración, despertando una pasión compartida por los automóviles clásicos.
Mes a mes, lograron devolverle la vida a la "Renoleta", iniciando así una colección que creció con cada vehículo que evocaba la juventud de su padre. Con más de 15 autos, decidieron abrir las puertas de su colección al público en 2023, para compartir su pasión y permitir que las nuevas generaciones experimenten la emoción de conducir estos vehículos históricos.
